Me llamo Daniel y tengo 46 años. Soy inversor en crowdlending y otros activos desde los 40 y ha sido una maravillosa experiencia para entender que la educación financiera es sinónimo de libertad y por tanto que invertir es una necesidad en los tiempos que corren.
Creo fírmemente que somos dueños de nuestro propio destino, pero para ello hay que prepararse, aprender y crecer interiormente día a día.