Llegué a la arquería hace 5 años, de casualidad, y me encantó. Desde entonces ya no dejé los arcos; me convertí en instructor, me hice cargo de un campo de arquería en Vilcabamba, y he instruido a más de 3000 personas a que den sus primeros tiros con un arco tradicional.
No era bueno al inicio, y me costó aprender. De esos errores aprendí y ahora quiero enseñarte. En el proceso descubrí que la arquería no solo es un deporte, ni una práctica divertida para pasar el tiempo. Es mucho más. Es una forma de conocerte a ti mismo y a tu cuerpo. Es una forma de entrenar la mente, de ser paciente y mejorar la confianza en uno mismo. Es además de un deporte y una práctica de meditación, una herramienta de desarrollo personal.
Soy un amante del desarrollo personal. Estoy convencido de que todos tenemos un versión superior de nosotros mismos que estamos determinados a alcanzar. La arquería me ha ayudado con eso. Por eso la comparto y enseño. Porque me fascina enseñar y sé que, si a mi me ha dado muchos beneficios, a ti también te los dará.
Ahora estoy aquí, frente a ti, compartiendo esta pasión, y esperando que también a ti te de lo mejor.