Instructor
Federico Machelett
chef pastelero
About me
Tengo 53 años y hace más de 30 que trabajo en gastronomía. Pero mi historia con la cocina comenzó mucho antes, casi por casualidad.
Cuando tenía unos 14 años, mis padres decidieron dejar Buenos Aires y mudarse con mis dos hermanos menores a la Patagonia. Y no simplemente a un pueblo: nos fuimos a vivir en medio de la montaña.
Era otra época. No existían los celulares, Internet, la televisión por cable ni todas las comodidades que hoy damos por sentadas. En aquel lugar había que aprender a hacer las cosas. Comprábamos muy pocas cosas: sal, azúcar, harina, aceite y algunos productos básicos, muchas veces a granel. El resto, en buena medida, lo hacíamos nosotros.
Aprendí a hacer pan, cerveza, vino, jugos, embutidos, escabeches, dulces, conservas de frutas, quesos, manteca, y muchas otras cosas. Sin saberlo, aquella vida en una cabaña en medio de la montaña fue mi primera escuela de gastronomía.
Años después, esos conocimientos me ayudaron a conseguir mi primer trabajo como ayudante de cocina. Con el tiempo fui cocinero, chef de estación, sous chef y finalmente chef ejecutivo, trabajando principalmente en restaurantes de hoteles y restaurantes gastronómicos.
Nunca dejé de estudiar y perfeccionarme. Hice cursos y capacitaciones constantemente y, durante los últimos años, fui especializándome cada vez más en pastelería y panadería, dos áreas que hoy son mi verdadera pasión.
En mis cursos intento transmitir mucho más que recetas. Quiero compartir los conocimientos, las técnicas y también la experiencia que fui acumulando durante todos estos años: lo que funciona, lo que no funciona y, sobre todo, el porqué de cada cosa.
Fuera de la cocina también tengo mis pasiones. Toco la batería, me gusta el rock y practiqué deportes durante muchos años. Jugué al rugby y al fútbol. Con mi esposa, que es odontóloga, compartimos además nuestra pasión por el running y por salir en bicicleta por la montaña.
Hoy disfruto enormemente poder enseñar y compartir todo lo que aprendí durante este largo camino.
Porque creo que la gastronomía se aprende estudiando, pero también haciendo, equivocándose, volviendo a intentar y, sobre todo, disfrutando del proceso.
Espero poder acompañarte en ese camino.