Amante de la paz interior, el mindfulness, la vida pausada y todas las facetas del amor verdadero (excepto el amor romántico).
El mindfulness es parte de mi vida día a día, desde escuchar el canto de un pájaro hasta sentir el aire en mi piel....
El don más precioso que podemos ofrecer a los demás es nuestra presencia. Cuando la atención plena abraza a los que amamos, van a florecer como las flores.